Lecturas que alimentan

Hemos tenido la experiencia de conocer cómo la literatura también es o se puede hacer comestible. Con motivo del encuentro de la escritora Concha López Narváez con los alumnos del primer ciclo de primaria, la madre de una alumna de 2º curso, trajo unas magdalenas para celebrar el cumpleaños de su hija, que era ese mismo día. Hasta ahí, todo normal ¿verdad?; pero lo curioso es que las magdalenas estaban decoradas con el personaje del libro que habían leído "No eres una lagartija" y "Sí soy una lagartija! .

Todos nos quedamos sorprendidos e incapaces de morderlas; pero sobretodo Concha, que se llevó una para su nieto, no daba crédito; pues según dijo había visto dibujos, figuras y otros motivos relacionados con sus libros; pero nunca algo parecido.

Desde luego es una buena motivación para leer.

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